Bajo este sol seguiremos luchando. Crónica y entrevista a Cristina Bautista, madre de uno de los 43

Mariana Brito Olvera

Bajo este sol

Hacía al menos quince años que no visitaba la Basílica. Me parece haber ido con mis padres en aquella época oscura de la adolescencia. Después de eso, la verdad es que nunca sentí la necesidad de volver. Hace algunos días, el 26 de diciembre, finalizó la caravana +43, por la Memoria y la Esperanza, convocada por las madres y padres de los compañeros desaparecidos de Ayotzinapa. La actividad de este día era una marcha-procesión de la Glorieta de Peralvillo a la Basílica de Guadalupe, donde se oficiaría una misa.

Comenzamos la procesión. Un sol intenso sobre nuestras cabezas. Veo una mujer, chaparrita y morenita como yo, con un vestido de manta largo, un estandarte de la virgen, una vela, un paliacate rojo cubriéndole el rostro y un letrero de 43 y pienso que esta marcha-procesión es especial, distinta a las que he estado antes. Gritamos consignas, siguiendo a las madres y padres, a los compas de Ayotzi, siguiendo el sonido en el pavimento del acero de los machetes de los de Atenco. La marcha crece. Seguimos avanzando por la calzada de Guadalupe hasta que a lo lejos se vislumbra apenas una pequeña cupulita, que poco a poco comienza a adquirir sus proporciones reales: hemos llegado a la Basílica.

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Fotografía de Diego García Bautista, encontrada en redes.

Cuánta gente viene a la Basílica. Gritamos Ayotzi vive. La gente circula, una cara siempre distinta de otra. Queremos saber dónde están nuestros hijos. Alguna gente se acerca y hace comentarios. Qué bueno que vinieron aquí, con el perdón del lugar pero lo que nos están haciendo son puras chingaderas. Dios bendiga a los padres y madres de los cuarenta y tres.

Entramos al patio. Lo primero que siento es que me es muy poco familiar habitar ese lugar de esta forma: a grito pelado, pidiendo justicia. Un cartel de los 43 con la Basílica de fondo. No pude dejar de pensar en todas aquellas veces que en nuestra América la fe ha sido un valor revolucionario, utópico, y no al servicio de la ideología hegemónica. Recordé a los jesuitas asesinados en El Salvador en 1989, considerados peligrosos por predicar que el reino de los cielos está aquí, que hay que luchar por él, y que por eso es necesaria la revolución; que así es como bajo este sol encontraremos la justicia de dios, la justicia en que “un día nos veremos desayunadxs todxs” y compartiremos el pan y el vino. Sus cuerpos muertos eran prueba de ese poder subversivo que ha llegado a tener la religión, vista de esa forma, en nuestros pueblos.

Las oraciones de las madres y de los padres de los 43 en ese contexto eran protesta y subversión. Con plena conciencia de ello, como era de esperarse, las autoridades de la Basílica, desplegando su vigilancia de policías federales y civiles armados, impidieron que la misa pudiera realizarse en el altar central, dirigiendo a las madres y padres a una de las capillas pequeñas donde no dejaron pasar más que a pocas personas. Quisieron aislar a los familiares, colocarlos en un lugar donde nadie los viera, ni los escuchara, ni supiera lo que ahí sucedía. Los policías impidieron tomar fotografías o videos de la ceremonia. Pero las madres y padres ya se habían hecho presentes y la gente sabía lo que pasaba. Además, su mensaje ha sido claro: no pararán hasta saber dónde están sus hijos.

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Fotografía de Sebastián Barragán, publicada en Aristegui Noticias el 26 de diciembre.

Seguiremos luchando: no descansamos ni en Navidad ni en Año nuevo

Entrevista con Cristina Bautista

Antes de comenzar la marcha, en la Glorieta de Peralvillo, comienzo a dar vueltas en busca de una mujer. Es una mujer pequeña que cuando habla se engrandece. Ahora no la veo. Me detengo para escrutar mejor el paisaje. Nada. Después de cinco minutos, me doy cuenta de que la tenía justo en frente de mí. Ahí está: doña Cristi. Y corro a abrazarla.

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Fotografía de Diego García Bautista, encontrada en redes.

Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista, había viajado kilómetros enteros en un avión hasta Argentina para contarnos de viva voz su testimonio de estos dos años de lucha después de la desaparición forzada de los 43 normalistas. En la Semana por Ayotzinapa, llevada a cabo del 22 al 26 de septiembre de 2016 en la ciudad de Buenos Aires, doña Cristi realizó una serie de acciones para denunciar al Estado mexicano por lo acontecido el 26 de septiembre de 2014. Desde una marcha con las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora hasta numerosas entrevistas conformaron la ajetreada agenda de doña Cristi en esa semana.

Ahora, tres meses después de su visita a Buenos Aires, pude tener el gusto de encontrarme con ella en nuestro país. Después de un merecido abrazo, conversamos un poco.

Doña Cristi, le pregunto, después del 26 de septiembre que estuvo en Buenos Aires informándonos sobre la situación del caso a dos años de la desaparición de los 43, ¿qué ha pasado en estos tres meses siguientes?

Pues a partir del 26 que estuve allá, pues no hemos descansado. Una comisión de madres fuimos a Estados Unidos a la Caravana contra la represión en México, donde pudimos dar conocer el caso de los 43. Estuvimos un mes exacto. Después, el 9 de noviembre hubo una visita por parte del Mecanismo de Seguimiento Especial, quienes van a continuar con las recomendaciones dejadas por el GIEI. Eso para nosotros es muy importante, para que la CIDH no deje de mirar a México, a todo lo que pasó, pues porque como madres y padres seguimos queriendo la verdad sobre dónde están nuestros hijos.

Ahora el 20 de diciembre empezó la caravana +43, por la Memoria y la Esperanza, donde recorrimos Iguala, llevamos la ofrenda florar para los caídos, ahí donde desaparecieron a los 43. El día 22 estuvimos en Taxco, con los mineros que nos recibieron y realizamos una marcha. Después nos fuimos a Cuernavaca, Morelos, donde nos recibieron los del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Luego estuvimos en Tepoztlán, donde se realizó una procesión, se celebró la misa y después llegamos a Amilcingo, Morelos. Y ya pues el 25 llegamos a la caseta de Tlalpan, donde hicimos una toma de la caseta, para que sepa el gobierno mexicano que los padres y madres de los 43 no descansamos, no tenemos Navidad ni Año nuevo. Son tres navidades ya. Para nosotros es muy triste no tener a nuestros hijos con nosotros.

Y pues hoy 26 estamos aquí para salir a la procesión-marcha a la Basílica de Guadalupe donde se va a celebrar la misa, pues somos creyentes y queremos pedirle a la virgen que ya nos entreguen a nuestros hijos y que les ablande el corazón a los hijos armados, porque ya es mucho sufrimiento para nosotros. Pero también seguimos exigiendo que se investigue al ejército y a todos los que estuvieron operando aquella noche, porque no es posible que no sepan lo que pasó. Ya no queremos más mentiras. Queremos saber la verdad, la exigimos y vamos a luchar por ella.

Bueno, doña Cristi, y un mensajito que quiera dar a la gente de Argentina que lea esto. 🙂

Bueno, saludos a todos en Argentina. Pues aquí les mando muchos abrazos. Sé que ustedes también están con nosotros, pues su lucha es nuestra lucha también, y su rabia es nuestra rabia. Y pues a seguir organizándonos.

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